Si bien en el primer libro del cuarteto la imagen que se nos ofrecía de las relaciones amorosas y sexuales entre Darley y la enigmática Justine conservaban un cierto halo romántico, la versión de los acontecimientos que nos proporciona el erudito doctor Baltahzar abre nuevas vías a la interpretación de esos mismos sucesos, así como también del suicidio de Pursewarden.
Balthazar permite ya al lector empezar a vislumbrar la colosal dimensión literaria que alcanzará El cuarteto de Alejandría, donde Durrell logró llevar un punto más allá el perspectivismo narrativo, al tiempo que sondeaba con inusual intensidad el alma de un grupo de personajes difíciles de olvidar. Una novela deslumbrante, fundacional de un nuevo modo de narrar.
"Durrell es un artista de la prosa, tiene la grandeza de los buenos poetas" Kingsley Martin
"El Cuarteto chorrea jugosamente literatura y vida al mismo tiempo" Luis Antonio de Villena
"Balthazar es fabulosa. Está llena de los incidentes y acontecimientos más sorprendentes". Henry Miller
Se dio a conocer como poeta y novelista en la década de los treinta y obtuvo el primer gran éxito de crítica con El libro negro, escrito en París en 1938. Sin embargo, es El cuarteto de Alejandría, la impresionante tetralogía compuesta por Justine (1957), Balthazar (1958), Mountolive (1958) y Clea (1960), la obra que lo convierte en un clásico de nuestro tiempo –debido en buena medida a su exploración de las posibilidades del lenguaje narrativo– y que provocó entusiastas comparaciones del autor con Proust y Faulkner.
El laberinto oscuro (1958), Tunc (1968), o Nunquam (1970) son otros buenos ejemplos de su talento. Con Monsieur o El Príncipe de las Tinieblas (1974) inició un quinteto o, en sus palabras, un quincunce (que completa con Livia, Constance, Sebastián y Quinx) que llevó un paso adelante sus investigaciones narrativas y asentó su obra de madurez. Es autor también de poesía: Poemas completos, 1931-1974 (1980) y de varias obras a medio camino entre el ensayo y el libro de viajes.