También conocido por los pseudónimos Lopecio y Gregorio Pérez de Miranda (Manresa, 1806 - Barcelona, 1836), fue un periodista y escritor romántico español. Murió en plena juventud, por lo que su obra no pudo desarrollarse plenamente ni con entera originalidad; es más, no se ha podido estudiar bien, porque amenudo usó pseudónimos que la encubrieron.
Ya con catorce años colaboró con Buenaventura Carlos Aribau y otros autores en la publicación del drama La libertad restaurada (1820). Después también participaría con Aribau en la fundación de la revista barcelonesa El Europeo (1823-1824), por la que el Romanticismo se introdujo en España.
Su primera novela fue un plagio, una adaptación del Ivanhoe, de Walter Scott, como declaró el mismo autor en el prólogo y Ramón Mesonero Romanos lo llamó Ivanhoe «disfrazado». No obstante, también toma de Quentin Duward y de Waverley, otras dos novelas del escocés. Se trata de Los bandos de Castilla o El caballero del cisne (1830), que noveliza un episodio en la rivalidad entre Juan II y los infantes de Aragón.
Tradujo a Chateaubrian y fue un gran admirador y seguidor de Walter Scott, Byron y Victor Hugo del que se inspiró para escribir La catedral de Sevilla.